En septiembre de 2025, Mathieu Pérez, propietario y chef de Sra. Dolores, un bar de tapas en el barrio de Sant Antoni de Barcelona, lanzó lo que llamó una protesta «un poco punk» contra la tiranía de las reseñas de Google.
La acción
Pidió a todos sus amigos y clientes habituales que deliberadamente le dieran la peor nota posible en Google, acompañada de comentarios absurdos. Además, organizó una fiesta pública el domingo a mediodía para celebrar las malas reseñas y recoger aún más.
«Es una manera de decirle a Google: "Vete a la mierda y no me molestes más".»
— Mathieu Pérez, Diari Ara
«Sirvo a 10.000 personas al año. El 98% de la gente que viene aquí se lo pasa bien.»
— Mathieu Pérez
Su razonamiento: de cada cien comensales satisfechos, apenas una fracción deja una reseña positiva, mientras que los insatisfechos dedican tiempo a publicar su descontento.
«A partir de ahora, si alguien quiere molestarme, que me ponga cinco estrellas.»
— Mathieu Pérez
Lo que este caso revela
Como Davide Cerretini con Yelp en California, Pérez demuestra que cuando quitas el poder a la nota, la nota se vuelve irrelevante. Su protesta punk funciona porque expone lo absurdo de un sistema donde un número controla el destino de un negocio.