El 12 de junio de 2015, una clienta cena en el Restaurante Jardín de Macarena de Castro en Alcúdia, Mallorca — uno de los nueve restaurantes con estrella Michelin de la isla. Pide un menú de 14 platos. Después, publica una reseña en TripAdvisor: los platos están «salados, secos, simples, planos e insípidos», la chef «ni se dignó a aparecer», y la relación calidad-precio es «una estafa».
La respuesta
En agosto de 2015, Castro respondió públicamente en TripAdvisor revelando el nombre completo de la clienta, el de su acompañante, las profesiones de ambas, y detalló que la clienta se quitó los zapatos y se quedó dormida en el sofá de la entrada. También señaló que las clientas pidieron tres botellas de alcohol y que una pieza decorativa de cristal desapareció y fue devuelta después.
La respuesta se hizo viral en Twitter con apoyo mayoritario: «GRANDE GRANDE GRANDE!»
La condena
El 14 de enero de 2017, el Juez Orestes Muñoz del Juzgado de Primera Instancia nº 5 de Inca dictaminó que la respuesta de Castro vulneró el derecho al honor y la intimidad de la clienta. La condena: 6.000 euros de indemnización.
El chef Marc Fosh comentó: «Es extraño que todo el mundo sea libre de opinar menos Maca». Alfonso Robledo, presidente de la asociación de restaurantes de Mallorca: «Una multa de 6.000 euros es indignante».
Lo que este caso revela
Un restaurador que se defiende de una reseña injusta puede acabar condenado por la justicia. La asimetría es total: el crítico anónimo tiene derecho a publicar lo que quiera; el profesional que responde con datos se arriesga a una condena por violar la privacidad. El sistema protege al atacante, no al atacado.