En julio de 2023, Juanjo Gondar, propietario del asador Posada de Lapamán en Marín (Pontevedra), descubrió una devastadora reseña de 1 estrella en Google. El autor: «Cenando con Pablo» (Pablo Cabezali), influencer gastronómico con más de 577.000 suscriptores en YouTube y 330.000 seguidores en Instagram.
El error
Cenando con Pablo dio la puntuación mínima en comida, ambiente y servicio, escribiendo que «el dueño es un auténtico maleducado». El problema: nunca había pisado el restaurante. Había confundido Posada de Lapamán con un establecimiento diferente con nombre similar.
La confrontación
Gondar envió un mensaje cortés por Instagram. Pablo respondió con un audio reconociendo el error. Tardó aproximadamente 24 horas en eliminar la reseña.
Gondar, furioso por la lentitud, replicó:
«Estamos hablando de alguien que es referente gastronómico en reseñas de restaurantes haciendo una crítica falsa.»
— Juanjo Gondar, Directo al Paladar
La Asociación de Hoteleros y Empresarios de Pontevedra utilizó el incidente para denunciar que las plataformas de reseñas carecen de sistemas de verificación que confirmen si el crítico visitó realmente el establecimiento.
Lo que este caso revela
Si un influencer gastronómico con medio millón de seguidores puede equivocarse de restaurante y publicar una reseña falsa, ¿qué garantía ofrece el sistema a un pequeño negocio frente a un anónimo con intenciones maliciosas? La verificación de visita no es un lujo: es una necesidad.